Preocupación por casos de desnutrición en Guatemala

Luis García para Mi Gente Informa

Guatemala tiene la tasa de desnutrición crónica más alta de América Latina y una de las más elevadas del mundo con un 49%. En algunas zonas rurales, especialmente en el departamento de Chiquimula, alcanza el 80%, según el portal de Acción Contra el Hambre.

Este mal, representa graves consecuencias en la niñez, ya que retrasa el crecimiento por lo que su altura es baja para su edad. También deteriora la función cognitiva e impacta en el rendimiento escolar, causa deficiencias metabólicas y desencadena otras enfermedades hasta causar la muerte de los pequeños.

La desnutrición crónica afecta a la mitad de los niños y niñas menores de 5 años, siendo el problema aún más severo entre la población indígena.

La VI Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI), realizada por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) entre 2014 y 2015, cuyo informe final fue presentado en enero de 2017, destaca que en Guatemala existe un 46.5% de niños menores de 5 años con desnutrición crónica.

De igual manera, el Cuarto Censo Nacional de Talla de Escolares del Primer Grado de Educación Primaria del Sector Público de la República de Guatemala, realizado en 2015, registra un 37.6% de prevalencia del mismo mal en pequeños de 6 a 9 años. 

El 46.5% de niños menores de 5 años padece desnutrición crónica, según la VI Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil (ENSMI).

Actualmente, Guatemala ocupa el primer lugar en América Latina y el sexto en el mundo en casos de desnutrición infantil y uno de cada dos niños sufre de desnutrición crónica, situación que se agrava en las áreas rurales, según la ENSMI 2014-2015.

Los datos más alarmantes provienen del corredor seco, una región semiárida donde hay escasez de lluvia, el terreno es poco fértil y las familias cultivan en terrenos de montaña.

Covid-19 complica situación

La pandemia del Covid-19 también vino a agravar la situación del hambre en el país, ya que tuvo un fuerte impacto en la seguridad alimentaria debido a las dificultades para asegurar los ingresos básicos, pues se acrecentaron las faltas de oportunidades laborales y hubo caída en las remesas que reciben las familias del exterior durante algunos meses, explicó Claudia Santizo, especialista en nutrición del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Guatemala ocupa el primer lugar en América Latina y el sexto en el mundo en casos de desnutrición infantil y uno de cada dos niños sufre de desnutrición crónica.

Santizo agregó que el resultado es menos comida en los hogares, lo que lleva a una disminución en la disponibilidad de alimentos para los niños.

Para minimizar este flagelo, la Alianza por la Nutrición (APN), integrada por organizaciones civiles y empresariales, solicitó recientemente al presidente crear un renglón presupuestario en cinco ministerios, Educación, Salud, Agricultura, Ambiente y Desarrollo.

Este consiste en que cada cartera tenga una asignación específica para ejecutar el programa “Acompáñame a Crecer”.

Dicho programa, que fue lanzado el 15 de diciembre de 2020, tiene como fin reducir los casos de desnutrición crónica y promover el desarrollo integral de las niñas y niños entre 0 y 4 años.

Asimismo, se está trabajando en el programa NutriNiños, que coadyuva con las metas de la Gran Cruzada Nacional por la Nutrición, la cual involucra a varias intituciones, que tiene como propósito prevenir que más infantes sufran de desnutrición crónica.

Amelia Flores, titular del MSPAS, explicó que el programa se trata de un suplemento alimenticio de nutrientes, vitaminas y minerales esenciales que ayudarán a los menores a prevenir la desnutrición crónica o recuperarse de ella.

Agregó que la fórmula será entregada en 10 departamentos priorizados en la Gran Cruzada Nacional por la Nutrición y otros cinco que fueron golpeados por las tormentas tropicales Eta e Iota.

Los departamentos priorizados son Alta Verapaz, Chiquimula, Huehuetenango, Quiché, Sololá, Totonicapán, Chimaltenango, San Marcos, Jalapa, Quetzaltenango e Izabal, en los cuales se pretende atender a 200 mil menores de 6 a 24 meses de edad.

La pandemia del Covid-19 vino a agravar la situación del hambre en el país, ya que tuvo un fuerte impacto en la seguridad alimentaria.

Desnutrición aguda

Las cifras de desnutrición aguda también aumentaron durante este año, ya que según datos del Sistema de Información Nacioanl de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Siinsan), durante 2020 se registraron 27 mil 913 casos y 50 fallecidos por la enfermedad, superando casi por el doble al 2019, cuando se contabilizaron 15  mil 547, mientra que en 2018 hubo 12 mil 597, lo que es preocupante, pues las cifras cada año van en aumento. Esta enfermedad es el resultado de pérdida de peso asociada con períodos recientes de hambre o enfermedad, que se desarrolla rápidamente.

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