Pocos resultados en prevención de embarazos en niñas y adolescentes

Por Giovanni Aldana para Mi Gente Informa CA

En 2017, el gobierno de Guatemala lanzó con bombos y platillos el Plan Nacional de Prevención de Embarazos en Adolescentes en Guatemala para el período 2018-2022. Su objetivo, contribuir al desarrollo integral de niñas y adolescentes mediante la reducción de embarazos en esas etapas de la vida.

Cuatro años después, el plan no ha logrado los resultados deseados pues cada año aumentan los casos de niñas y adolescentes que se estrenan como madres. La pandemia de Covid-19 y el encierro al que fue sometida la población en 2020, agudizó el problema.

La mayoría de embarazos en edades tempranas es producto de escasa educación sexual y matrimonios precoces pero también de abusos sexuales. Casi siempre, el agresor es alguien cercano a la víctima y con la emergencia sanitaria, muchas niñas y adolescentes se vieron obligadas a convivir con sus agresores.

El año de la presentación del plan, cerró con 103,271 embarazos entre las menores. En 2018 ocurrieron 84,379 pero en el año 2019 hubo un repunte con 114,858 casos, según un informe del Sistema Gerencial de Salud, del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS).

El año pasado cerró con 104,837 embarazos entre niñas y adolescentes de 10 a 19 años de edad. De ellos, 4,814 ocurrieron entre niñas de 10 a 14 años. Pese a que estos números están basados en reportes del MSPAS, el Registro Nacional de Personas (Renap) y el Observatorio de Salud Reproductiva (OSAR), expertos señalan que es un número engañoso.

Debido a la pandemia y al cierre del país, existe un subregistro de casos, pues durante los meses más complicados de la paralización del país, el funcionamiento normal de los servicios de salud fue interrumpido. Además, las restricciones de movilidad impuestas por el gobierno, limitaron el acceso de las menores de edad a los centros de salud.

Perspectiva para este año

Hasta el 5 de mayo de 2021, se contabilizaban 41,039 embarazos en ese segmento demográfico, según un nuevo informe de OSAR. De estos, 1,883 ocurrieron en niñas de 10 a 14 años. 39,156 adolescentes entre 15 y 19, iniciaron una maternidad prematura.

Los departamentos con las estadísticas más altas fueron Huehuetenango con 5,365, Alta Verapaz con 4,703, Quiché, con 3,766, y el departamento de Guatemala con 2,889. Los departamentos que reportan bajas cifras son El Progreso con 418, Zacapa con 523, y Retalhuleu con 810. 

La proyección es que este año se supere una vez más la estadística de embarazos y nacimientos entre niñas y adolescentes.

El estudio “Consecuencias socioeconómicas del embarazo en la adolescencia en Guatemala”, realizado por el Fondo de la Población de las Naciones Unidas (Unfpa), señala que esta situación tiene un enorme impacto negativo en el desarrollo de las niñas y adolescentes.

El costo de oportunidad para ellas es muy alto en cuanto a su educación, oportunidades laborales y acceso a salud. Desde luego tiene un impacto económico para la sociedad y el Estado.

Las adolescentes menores de 16 años corren el riesgo de defunción materna cuatro veces más alto que el de las mujeres entre 20 y 30 años. La tasa de mortalidad de los recién nacidos es 50% superior. Eso sin mencionar, las consecuencias físicas y sicológicas de asumir un rol para el cual todavía no están preparadas.

La perspectiva a corto plazo es poco alentadora. La proyección es que se superen los 100 mil casos de maternidad entre las niñas y adolescentes de 10 a 19 años.

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