Indiferencia, prepotencia, abuso de autoridad y protestas, detonantes que están manchando el gobierno de Xiomara Castro

Para Mi Gente Informa, Ingrid Antunez desde Tegucigalpa, Honduras. 

A una semana de haber tomado las riendas del país el nuevo gobierno deja un mal sabor a los hondureños por mostrar indiferencia ante el cambio que realmente esperaban los ciudadanos.

Las protestas no se han hecho esperar en diferentes gremios de profesionales que trabajan para el Gobierno, en donde destacan los empleados de la salud, de educación y de la Enee, quienes exigen acuerdos de nombramiento que no lograron con el gobierno anterior, por lo tanto han realizado tomas de calles y obstaculizando el tránsito en muchas zonas de la capital.

Otros de los detonantes que están empañando a la nueva presidenta de Honduras, Xiomara Castro, es la indiferencia, prepotencia y abuso de autoridad de algunos funcionarios que ahora se sienten en la autoridad de pisotear la dignidad de quienes los colocaron en el poder.

Empieza el abuso de poder

Uno de lo casos que no tiene contento a los hondureños es que el primer orden del designado presidencial, Salvador Nasralla, en su nuevo cargo fue que la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC), le enviará una cuadrilla de trabajadores para que le limpiara lo sucio de su casa y cortan la maleza que crecía de manera descontrolada frente a su propiedad. A solo unos días de haber jurado respetar, cumplir y hacer cumplir las leyes, Nasralla ya cometió su primer acto de abuso de autoridad al poner a empleados públicos a hacer trabajo doméstico en su casa.

Por su parte el nuevo Ministro de salud, Manuel Matheu, dijo en una conferencia de prensa que los periodistas que cubren esa fuente: “No esperen que aquí les demos de comer”, una frase que ahora alega que fue una broma y que lamenta que la hayan mal interpretado pero que tiene muy molesto al gremio de periodistas.

Además el diputado, Rasel Tomé, quien fue condenado por el delito de abuso de autoridad en el gobierno de Mel Zelaya, presentó una ley de condena al Golpe de Estado del 2009, es la tabla de salvación para todos los funcionarios de la administración de Manuel Zelaya para que queden perdonados de toda acusación relacionada con casos de corrupción por actos cometidos entre 2006 y 2009.

Un Congreso dividido

Otro problema que enfrenta Castro es la crisis del Congreso Nacional de Honduras que desde el 23 de enero tiene dos juntas directivas paralelas, una encabezada por Luis Redondo, a quien apoya la presidenta, y otra por Jorge Cálix, diputado disidente del ahora gobernante Partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda).

Ahora todos los hondureños tienen en tabla de juicio que este gobierno sea el mejor para el país y espera cambios contundentes para que Honduras no vuelva a caer en una crisis política.

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