Guatemala ya sufre los efectos del cambio climático

Mauricio Flores, Mi Gente Informa

El cambio climático es el mayor desafío para el mundo en la actualidad. Es un problema tangible que está causando considerables pérdidas humanas y económicas. En los últimos 40 años, el planeta ha sufrido un calentamiento mayor y más rápido que en cualquier otro período, principalmente debido al aumento de los gases de efecto invernadero generados por la actividad humana.

Este fenómeno ha provocado consecuencias negativas en el planeta que afectan el bienestar y la seguridad de los seres vivos, lo que constituye una gran preocupación para la humanidad, pues cuanto más se calienta el mundo, habrá menos comida, agua potable y disminuirán las contribuciones que la naturaleza hace a los seres vivos, dio a conocer un informe elaborado por 50 líderes mundiales del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

El aumento de las temperaturas de la tierra y los océanos, las concentraciones de gases de efecto invernadero en niveles récord, el aumento del nivel del mar, el deshielo de un 40% de la Antártida, el retroceso de los glaciares y el aumento de los climas extremos, son indicadores clave de los efectos del cambio climático.

En Guatemala ya se están viviendo los graves efectos del cambio climático, pues desde hace cuatro décadas la temperatura ha aumentado y las lluvias son irregulares. En algunos lugares (principalmente en el Corredor Seco) los campesinos pierden sus cosechas por falta de agua, mientras que en otros, (la Costa Sur), las lluvias torrenciales provocan inundaciones y caos en cuestión de minutos.

Investigaciones realizadas por la Universidad del Valle de Guatemala (UVG), confirman que ya es evidente la variación en el clima. Según la UVG, los agricultores del área rural reportan que ahora es más difícil predecir el inicio y el fin de la época lluviosa, lo que les complica mucho determinar cuando hacer la siembra, lo que ha aumentado el problema de inseguridad alimentaria y hambrunas, principalmente en los departamentos del Corredor Seco.

El cambio climático es la variación global del clima de la Tierra, lo que se debe a causas naturales y a la acción del hombre y se produce sobre todos los parámetros climáticos, temperatura, precipitaciones y nubosidad a muy diversas escalas de tiempo.

El estudio de la UVG, asegura que el problema del cambio climático ya está teniendo efectos fuertes que se suman a los ya existentes en Guatemala, pobreza, hambruna y salud deficiente entre otros y estos flagelos son los que hacen al país altamente vulnerable a los embates de un clima más extremo.

El Primer Reporte de Evaluación del Conocimiento sobre Cambio Climático en Guatemala, el cual fue realizado por 10 organizaciones públicas y privadas, confirma que el país es uno de los más vulnerables al fenómeno del cambio climático debido a varios factores, entre ellos políticos, económicos, sociales y ambientales, ya que existe una alta dependencia de la población a la agricultura, hay mucha pobreza, bajo nivel de estudios, altos índices de desnutrición y deforestación.

El mismo reporte indica que la temperatura se calienta más cada año, la época de lluvias ha sido más variable en los últimos seis años porque se retrasa y cae de manera más corta e intensa, lo que daña los cultivos. A este escenario se pueden sumar las canículas que cada vez son más largas y severas, como consecuencia del cambio climático.

La deforestación y desaparición de ecosistemas, la pérdida de recursos marino-costeros y el agotamiento de recursos naturales son algunos de los impactos del cambio climático sobre el planeta.

De acuerdo a un estudio realizado por el Sistema Guatemalteco de Ciencias del Cambio Climático (SGCCC), las actividades que generan tres cuartas partes de los gases de efecto invernadero en Guatemala son transporte y energía 27%,  la deforestación 26%, y agricultura y ganadería 23%. También el mismo informe dio a conocer que los principales efectos del cambio climático son el aumento de la temperatura, cambios en la cantidad y en los patrones de lluvia, y aumento en el nivel del mar.

Se prevé que las temperaturas sigan subiendo

Registros muestran que en los últimos 40 años la temperatura ha aumentado 1.2 grados Celsius y las precipitaciones son más intensas. Asimismo, se ha detectado déficit en la primera o segunda parte de la época lluviosa, así como en la intensificación de la canícula con períodos que han superado 40 días sin lluvia en las áreas semiáridas del país en los últimos nueve años.

Los escenarios de cambio climático para Guatemala proyectan un aumento de temperatura de entre tres y seis grados Celsius para finales de siglo y se prevé una disminución de entre el 10% y 30% de lluvias.

La quema de combustibles fósiles y su alto contenido en carbono produce grandes cantidades de gases de efecto invernadero.

La agricultura de subsistencia es de las actividades más afectadas por el cambio climático, pues cultivos como el café y el maíz son los más perjudicados, específicamente productores de Alta Verapaz, Quiché y el Corredor Seco. Esta última, es la región que menos cantidad de agua recibe de toda Centroamérica. En Chiquimula, los afectados que se dedican a la agricultura de subsistencia comentan que en muchas ocasiones han perdido sus cultivos de maíz, frijol o de otras hortalizas, por la falta de lluvias.

La sequía y la pérdida de cosechas han provocado que muchos campesinos opten por migrar. En el mundo, analistas estiman que los llamados “refugiados ambientales” podrían estimarse en 200 millones de personas para el 2050, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los fenómenos ocasionados por el cambio climático (huracanes, tormentas y sequías) durante las últimas cuatro décadas, han generado pérdidas por cerca de US$3 mil 600 millones al país, siendo la agricultura y la infraestructura los sectores más impactados.

Sequías, heladas, inundaciones, deslizamientos, erosión o incendios forestales son algunas de las amenazas naturales que pueden ocurrir en diferentes puntos del país como consecuencias del cambio climático.

De acuerdo al Índice Mundial de Riesgo 2018, que fue divulgado por el Instituto para el Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas y el Centro de Estudios Alemán Bündnis, Guatemala se ubica en el puesto 7 dentro de un listado de 15 países con mayor riesgo de una catástrofe tras un evento natural extremo.

Urge implementar acciones  

Para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la vulnerabilidad a este flagelo tiene su raíz en problemas estructurales, entre ellos falta de planificación y ordenamiento territorial, pobreza, desigualdad y corrupción.

En Guatemala, la exposición y vulnerabilidad de las comunidades están relacionadas directamente con su condición socioeconómica, pues al contar con bajo acceso a recursos o capacidades de adaptación, aumenta el impacto negativo que un evento extremo tendrá sobre una población.

Lo anterior implica que una población en situación de pobreza, con poca o nula educación, y con bajos índices de salud y seguridad alimentaria tendrá más dificultades para afrontar y recuperar una calidad de vida aceptable tras verse afectada por un evento climático extremo.

Existen dos formas de responder y hacer frente a los impactos del cambio climático, siendo éstas la adaptación y la mitigación de gases de efecto invernadero. La primera consiste en disminuir el grado en el que las personas y sus medios de vida están expuestos o son vulnerables a los efectos negativos de un evento extremo o desastre, reduciendo de esta manera los impactos del cambio y la variabilidad climática. Por otro lado, la mitigación busca reducir la cantidad de gases de efecto invernadero generados por las actividades humanas, principalmente en los países desarrollados, ya que son la principal causa del cambio climático, según el SGCCC.

Los actuales cambios en el clima y la masiva pérdida de biodiversidad, son dos fenómenos impulsados por las actividades humanas, los cuales se refuerzan mutuamente, amenazando cada vez más a la naturaleza, la vida de las personas, los medios de subsistencia y bienestar en todo el mundo. Y a pesar de algunos esfuerzos que se desarrollan para mitigar estos problemas, el panorama nos será resuelto con éxito a menos que ambas dimensiones se aborden de manera conjunta, dice el informe de SGCCC.

Por tales motivos la comunidad internacional ha elaborado diversos tratados y normativas jurídicas teniendo en cuenta que para contrarrestar este fenómeno se requiere de la cooperación de todos los países y su participación mediante una respuesta internacional efectiva, de conformidad con sus responsabilidades en cuanto a los daños causados a la sociedad. Sin embargo, los mismos no han logrado revertir la mayoría de los problemas ambientales que padece la humanidad al existir países que no han ratificado los convenios internacionales, a pesar de que son éstos los que más contaminan a nivel mundial.

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