Fortalecer y desarrollar la industria de alimentos y bebidas es una forma de generar empleo en Centroamérica

El sector de alimentos y bebidas genera en el istmo 800 mil empleos directos y alrededor de dos millones de oportunidades laborales en total, la cadena de distribución involucra transporte, empaques, servicios técnicos, entre otros.

Para Mi Gente Informa Juan Manuel Castillo, Ciudad de Guatemala

En el marco de la  I Convención Internacional de la Industria de Alimentos y Bebidas, que inició virtualmente el 8 de junio y finalizará el próximo 18, se resaltó la importancia del sector en Centroamérica como impulsor de desarrollo de las naciones y uno de los principales generadores de empleo en la región.

Durante la I Convención Internacional de Alimentos y Bebidas se destacó la importancia que tiene el sector en el desarrollo de CA, por lo cual es necesario mejorar el sistema fronterizo que optimice el libre mercado de los países.  

“Estamos conscientes de la importancia económica y social de la industria, compartimos nuestras aspiraciones y preocupaciones respecto de las urgentes decisiones de políticas públicas y estrategias de desarrollo que favorezcan la generación de empleo, promuevan las grandes inversiones desde el ecosistema favorable a nuestra industria que tanto aporta al desarrollo, empleo, manejo ambiental y social de la región”, Jorge Solís García, presidente de la Junta Directiva de la CGAB puntualizó.

Por su parte, Ramiro Pérez Zarco, director del Comité Organizador y Miembro de la Junta Directiva de la CGAB, destacó: “Este magno evento, que reúne a personas de todo el mundo, es un éxito para la industria de alimentos y bebidas que es líder en creación de oportunidades y empleos en Guatemala y Centroamérica.  Su propósito es  buscar y promover la articulación de todos los canales que participan a nivel regional en la cadena de producción de los productos, desarrollar  propuestas y planes de acción como motores para mejorar las condiciones del sector  que importa y exporta a todo el mundo”, aclaró.

Retos del sector

Diversificar la producción de alimentos, implementar más y mejores tecnologías en toda la cadena de producción, reducir el desperdicio, mejorar los hábitos de las personas  y apostarle a la investigación agropecuaria, fueron algunas de las propuestas discutidas en el marco de la Convención.

La discusión es pertinente para tratar los temas referentes a una industria que genera 800 mil empleos directos y alrededor de dos millones de oportunidades laborales en total, pues la cadena de distribución involucra las áreas de transporte, empaques, servicios técnicos, entre otros, de acuerdo a estadísticas de la CGAB.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) el segmento de alimentos y bebidas en la región tiene una importante participación en las exportaciones, con un 34.4% en la región.

En Centroamérica este segmento aporta a la economía alrededor de un 10% del Producto Interno Bruto con transacciones de alrededor de USD8 mil millones, según cifras oficiales. De hecho, durante 2019 y 2020 el sector presentó un crecimiento del 5.9%, siendo de los pocos que, a pesar de la pandemia del Covid19, se mantuvo y hasta mejoró, logrando mantener abastecidos los hogares. 

En ese contexto el conversatorio, que contó con la participación de panelistas nacionales e internacionales, aportó a la discusión de cuáles deben ser las acciones para mejorar el sector en el mercado si se considera que solo en Centroamérica los hogares destinan alrededor del 35% de sus ingresos al rubro de alimentación y bebidas.

Invertir en nuevas tecnologías para reducir el hambre

Ana Isabel Carrillo Fabián, directora general de Relaciones Internacionales Multilaterales y Económicas de la Cancillería de Guatemala, aseguró que se debe promover la gestión del conocimiento y adaptar los sistemas alimentarios a las nuevas tecnologías. Hizo mención a los desafíos que tiene la región como: la pobreza, la pandemia, los efectos del cambio climático y la vulnerabilidad antes los fenómenos naturales.

Recordó que el año pasado Centroamérica se vio afectada por dos tormentas tropicales, por lo que a su juicio es necesario reducir el riesgo de hambre y la pobreza en poblaciones vulnerables, mediante alianzas estratégicas, traslado de buenas prácticas, entre otras acciones.    

Rapallo reflexionó alrededor de cómo en los países de América y el Caribe las familias y las personas no logran tener acceso a los 400 gramos por persona de alimentación saludable, que les permita tener una buena nutrición, a pesar de ser países productores. “Llama la atención que el costo de las dietas saludables no pueda ser asumido por la mayor parte de las personas, debido a sus bajos ingresos”, dijo.

Lamentó que en América latina y el Caribe vivan alrededor de unas 104 millones de personas que no puedan permitirse una dieta saludable. En ese contexto propuso implementar “múltiples acciones, mantenidas en el tiempo de forma coherente”. Enfatizó en la necesidad de invertir en la asistencia técnica y el financiamiento que contribuyan a hacer más eficiente la cadena de distribución. “No existe una bala mágica para resolver un problema multicausal”, dijo. 

Invertir en investigación

Otra de las expositoras en los días de la convención, María Febres Huamán, representante para Guatemala del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, IICA, indicó que se debe invertir en investigación agropecuaria para poder desarrollar mejores prácticas para mejorar la productividad e implementar las mejores tecnologías.

 “Tenemos que lograr que comer sano no signifique comer caro y ver de qué manera podemos trascender y llegar a todos los segmentos del mercado”. La experta dijo que se deben reducir la pérdida de los alimentos en las cadenas alimenticias desde la producción hasta la comercialización. 

Consumidor debe consultar etiquetado

Es recomendable que los consumidores consulten el etiquetado como parte de las buenas prácticas para una vida saludable, si está o no vencido el producto, entre muchos.

En la ponencia que estuvo a cargo de Mónica Elizondo Andrade de la Cámara Costarricense de Industria Alimentaria, titulada: “Nueva regulación de etiquetado y su impacto”, la experta hizo referencia a las normativas de etiquetado impulsadas en países como México y Chile.

En el caso de Chile aseguró que se ha demostrado que el sistema de etiquetado no ha logrado los impactos deseados en la reducción de los índices de obesidad. “Cada persona decide cómo prepara sus alimentos, los consumidores no se alimentan únicamente con lo que compran en el supermercado, en nuestra región las personas siguen preparando sus alimentos con excesivas dosis de grasas y azúcar”, exlicó.

Aseguró que se debe apostar a una mayor educación en la población, mejorar los hábitos y ayudar a que las personas optimicen sus condiciones económicas que les permitan alimentarse mejor. A criterio de la experta el problema no son los alimentos procesados sino el desbalance con los que estos se consumen y se combinan.  Fueron diversos expositores e invitados quienes discutieron a profundidad  temas de la cadena de alimentos y bebidas, desde su producción hasta su distribución, impacto de la industria en el desarrollo de las naciones centroamericanas y la generación de empleo. Así como la importancia que tiene el libre mercado en el istmo, por ser los países que lo integran los principales socios comerciales entre sí, en lo que se refiere a exportaciones e importaciones.

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